TRIO DE DAMAS

05.04.2014 - 24.05.2014

volver a exposiciones

TRÍO DE DAMAS (narraciones desde el género, el cante, la danza y las culturas propias)

Zoulikha Bouabdellah, Carmen F.Sigler y Sandra Vivas

Exposición comisariada por Margarita Aizpuru en el marco del proyecto a3bandas

 

El proyecto TRÍO DE DAMAS ( narraciones desde el género, el cante, la danza y las culturas propias) ofrece la parte principal del título como una jugada de poker, siguiendo los guiños de juego del título de evento en el que se enmarca, Jugada a tres bandas, indicando que, en aquel caso, se trata de tres mujeres. Para inmediatamente, y en la segunda parte del título, explicitar los objetivos e intereses del proyecto, que se centran en una selección de obras audiovisuales, dos por cada artista, construidas desde perspectivas de género y con posicionamientos feministas diversos,  mediante narraciones que se hilvanan a través del cante y la danza que, procedentes de culturas locales propias de cada artista, se someten a diversas estrategias analítico deconstructivas y procesos de transformación liberadores de identidades estereotipadas de género y socioculturales.

Una imbricación, la de las culturas locales específicas y la de la identidad de género femenina construida por el sistema patriarcal y asignada a las mujeres que, partiendo de una tipología base común, de roles y estereotipos históricamente integrados en la feminidad, se especifica y concreta en sus diversas peculiaridades y diversidades en los vídeos de cada artista. Y ello a través de unos medios tan expresivos como el cante y el movimiento corporal o la danza, que sintetizan y ejemplifican de forma clarividente esa interrelación entre cultura propia de origen e identidad de género femenina, y  que cada una de las artistas utilizan para efectuar sus personales narraciones visuales, posicionadas desde visiones críticas deconstructoras de comportamientos femeninos estereotipados.

La artista plástica y performer  Sandra Vivas - (Caracas, Venezuela, 1969) desarrolla sus creaciones en un amplio espectro de territorios plásticos, que muchas veces se hibridan produciendo mestizajes a menudo invadidos por la performance.

Sus intereses y temas se han venido plasmando fundamentalmente  en torno a las identidades de género, el cuerpo, la sexualidad y el lenguaje,  con los que entreteje sus obras. Efectúa personales acercamientos a los estereotipos y clichés que socioculturalmente se han venido definiendo como lo masculino y lo femenino, y que han construido las identidades genéricas diferenciadas. Para ello realiza discursos visuales críticos a modo de parodias de género, empleando un fuerte tono irónico y un humor ácido corrosivo.

Y ello es algo que podemos ver en algunos de sus vídeoperformances como en el titulado Bolero (2008), en el que con gestos corporales exagerados y un cierto desfase entre estos y el sonido de la voz,  representa, de forma paródica, a uno de los prototipos de mujer a los que el amor ha tratado mal y siente deseos de venganza. Esa mujer que el cliché caracteriza como la latina apasionada y engañada que ha sufrido por un amor intenso al que se entregó, que tiene el corazón desgarrado y clama venganza, y que impregna letras de canciones de mujeres latinas despechadas.

Mientras que en La Mala (2008), ejecutado a modo de video musical, basado en el tema \\\\\\\"La Tirana\\\\\\\" cantado por La Lupe, y mezclando el bolero con el ritmo del hip-hop, plantea una ruptura  de los comportamientos normativos, reivindicando la libertad y la imaginación, en forma de una rebelde  performance colectiva de mujeres artistas marcada por el humor.

Por otro lado, Carmen F. Sigler, (Ayamonte, España,1960) artista granadina, nacida en Huelva, es una creadora que ha sabido desarrollar un camino propio en el que el vídeo, y dentro de él la videoperformance, ocupa un lugar protagónico. Además Sigler se posiciona dentro de un determinado feminismo cercano, pero desde reinterpretaciones muy personalizadas, al francés de la diferencia de las psicoanalistas y lingüistas francesas como Julia Kristeva o Luce Irigaray.

Dentro de sus obras de la última década  ha interrelacionado esos intereses con su particular exploración del flamenco, por el que siempre se ha sentido fascinada. Algo que vemos en su videoperformance  Quisiera yo renegar (2008). Un título que C.F. Sigler ha retomado de un cante, por peteneras, de la cantaora Pastora Pavón,  La niña de los peines, interpretado por Carmen Linares, en el que se inspira para llevar a cabo una acción cargada de gestualidad corporal. Así, ella erguida, vestida de negro, en medio de un espacio de paredes blancas, derrama por el suelo y paredes un polvo dorado, símbolo de lo superfluo, y tres cubos de líquido negro, con evocación de tragedia, de luto, para terminar tumbada en el suelo, manchada, inerte, en una representación de la muerte. Pero otro cubo, este lleno de un líquido rojo, color de la sangre y de la vida, la impulsa a incorporarse posteriormente, y marcharse, libre, al exterior, renaciendo y emprendiendo un nuevo camino. Trasladando así, a una performance cargada de gestualidad corporal expresiva y de tintes pictóricos simbólicos, su personal interpretación del cante flamenco por peteneras de La niña de los peines.

Otro de sus vídeos, que también presentamos, es Invocación (2006). En este caso centrado en la figura de la madre, partiendo de la propia experiencia de la artista, del mito de la Virgen Madre de la religión católica, tan presente en la cultura popular andaluza, así como de su importante presencia en el cante flamenco

Un vídeo en varias partes y escenas que conjugan el relato visual y sonoro, y en el que tanto la propia artista como una cantaora, de forma yuxtapuesta, son las protagonistas de la representación. Aquí cante flamenco y maternidad entretejen una obra construida en un relato no lineal, en el que se muestran diferentes representaciones simbólicas de la maternidad, finalizando con planteamientos desidealizados y deconstruídos de ella.

Por último,  Zoulikha Bouabdellah (Moscú, 1977), es una artista franco-argelina, criada en Argelia, que se instaló en Francia a partir de 1993, a donde se traslada su familia huyendo  de la guerra civil de su país. En la actualidad vive  y trabaja entre la ciudad marroquí de Casablanca y la francesa de París. 

El exilio, el cambio geográfico y ese nomadismo sociocultural va a influir en su obra visual, en la que se observa una interrelación continua entre  el mundo árabe y el occidental, estableciendo conexiones entre culturas, ahondando en el territorio de las religiones y, de forma protagónica, en los roles y supeditaciones de las mujeres dentro de ellas y de las sociedades.

Sus obras tienen un posicionamiento de género y feminista, que carga de sensualidad y tonos poéticos, pero a la vez lleno de guiños críticos e implicados.  Y eso es algo que puede verse en su vídeo Perfection Takes Time (2012), en el que, de forma irónica,  nos habla  de cómo la vida es un camino de entendimiento y perfección, y de cómo para llegar a ello es necesario el transcurso del tiempo. Sin embargo, nos ofrece la imagen relentizada de una mujer yemenita, vestida de forma tradicional y festiva, que  baila alegremente, desinhibida y libre entre hombres, mezclada entre ellos, pero una voz en off rompe ese bello momento de libertad individual, planteando preguntas sobre su conducta y su forma de ser, evidenciando así el conflicto entre las expresiones individuales y planteamientos personales libres y los estereotipos femeninos constreñidos y construidos socialmente para las mujeres dentro de la propia cultura.

Unas estrategias que también podemos ver en su vídeo  Dansons (2003). Una narración audiovisual humorístico-crítica sobre la identidad nacional francesa que cuestiona como una y monolítica,  para hablarnos de identidades en plural y de hibridaciones socioculturales, en un país donde  más del cinco por ciento de la población es de origen magrebí. Y lo hace mediante una mujer que baila la danza del vientre al ritmo de la Marsellesa, vistiendo bajo su ombligo velos tricolores de la bandera francesa que mueve sinuosamente con unos gestos, en unas imágenes, que son como gritos llenos rebeldía ante los que entienden la identidad nacional de forma unívoca y blanca, xenófoba y excluyente.

 

Margarita Aizpuru